La familia Ramírez Cortés, los emprendedores que apuestan por la conservación apícola y la innovación sustentable por Enlace+

La familia Ramírez Cortés, los emprendedores que apuestan por la conservación apícola y la innovación sustentable por Enlace+

La historia de Abeja Reyna se remonta a más de 35 años atrás cuando Hilda Cortés, quien se dedicaba a otras empresas entre ellas restaurantes, conoció a un joven apicultor que quería emigrar a los Estados Unidos a buscar el sueño americano y quien le ofreció 105 colmenas en venta. Aunque no tenía conocimiento del tema, al ver el apiario se enamoró completamente y decidió comprar las colmenas. Lo que inició como un negocio extra se convirtió en su emprendimiento principal, en el que llegó a tener 3500 colmenas en la década de los 90s, a producir 60 toneladas de miel al año y a vender como insumo a empresas de la industria alimentaria como Broncolin, Heinz, entre otras.

Como toda una visionaria, la fuerte competencia de miel importada llevó a Hilda a hacer las cosas diferentes; viajó hasta Europa para estudiar cosmetología y así desarrollar productos de belleza a base de miel y jalea real. En 2006 comenzó a experimentar y elaboró algunos productos que dio a conocer entre sus amistades y de manera local en foros de productores artesanales. Poco después, en 2012 vendría el cambio de estafeta generacional, pues Hilda enfermó y fueron sus hijos quienes comenzaron a adentrarse en el negocio para rescatar la tradición apícola de la familia.

En 2015, participaron en una convocatoria local de emprendimiento, en la que destacaron entre 1650 proyectos y lograron ser parte de los 10 ganadores que recibieron financiamiento. Esa fue la oportunidad de crear una nueva visión empresarial, como una marca de productos de cuidado personal y de belleza a base de miel.



El paso crucial para dar el salto de negocio familiar a empresa

Después de una serie de procesos de incubación y aceleración, en 2019 un buen amigo de Luis Valentino le habló de un programa con el cual podían hacer la transición de emprendedores a empresarios y profesionalizar la empresa. De esa forma decidieron aplicar a la convocatoria enlace+ y fueron seleccionados para ser parte del programa en el capítulo Guadalajara.

“Sabíamos que enlace+ estaba vinculado con el Tec de Monterrey, eso le daba mucha seriedad al programa, sabiendo que venía de una institución tan importante. Y cuando nos platicaron que se trataba de un acompañamiento de consejeros y mentores, era justo la necesidad que teníamos: profesionalizar la empresa y dejar de ser un negocio familiar para convertirnos en una empresa que opera con objetivos y con procesos bien estructurados.” menciona Vanessa Ramírez

Saliendo de la zona de confort

Luis y Vanessa definen como retadora y gratificante su experiencia durante el programa, ya que si bien se sentían muy motivados por la oportunidad de recibir acompañamiento de grandes consejeros y por el seguimiento de un staff atento en todo momento a sus necesidades, la experiencia los llevó a salir de su zona de confort: “Lo más fácil hubiera sido seguir operando de manera informal… en donde te están saliendo las cosas pero sin ninguna estructura. En el momento en que llega enlace+, nos reta a hacer las cosas de manera ordenada y formal.”

El impulso de su Consejo Consultivo y los resultados logrados

Además de apoyar en las decisiones estratégicas con su experiencia y con su red de contactos, el Consejo le permitió a Abeja Reyna tener una visión completa del negocio, de los objetivos y de los retos que debían plantearse. También, cuestionaban y desafiaban a los emprendedores para ser disruptivos tanto en la forma de vender y de operar. “Contar con un Consejo Consultivo es una gran diferencia…Derivó en mejores estrategias, principalmente la comercial. Nos retaron mucho al análisis y al final se está viendo el resultado en mejor utilidad, en vender de la forma más inteligente.” agrega Luis Valentino.

“El programa vino a cambiarnos la forma de visionar la empresa, operar con un Consejo llegó para quedarse, definitivamente yo ya no visualizo Abeja Reyna sin tener esa estructura y sin sentirnos apoyados en la toma de decisiones.” menciona Vanessa Ramírez.

De emprendedores a empresarios

La familia Ramírez Cortés creció en lo personal a la par que Abeja Reyna lo hacía como empresa. Antes, muchas de las decisiones eran tomadas confiando en lo que sentían y en que hacían lo correcto, pero sin considerar los riesgos y otros factores importantes: “No era lo más profesional que podíamos hacer, pero después de enlace+ hubo una madurez personal y profesional. Trabajamos mucho en cambiar nuestro mindset de emprendedores a empresarios. Ahora tomamos más riesgos pero con mayor cautela y análisis.”

Sumando al medio ambiente y creando mejores oportunidades

Además de apostar por la preservación de las abejas domésticas a través de la apicultura orgánica, Abeja Reyna también está generando un impacto positivo como fuente generadora de empleos. Al iniciar el programa contaban con 35 colaboradores y dos años y medio después tienen 55 personas en nómina, además de una red de aproximadamente 50 distribuidoras. Asimismo, buscan ser una empresa embajadora en la creación de empleos felices y sembrar en sus colaboradores un sentido de pertenencia no sólo dentro de la compañía sino también en el ecosistema.

 

Fuente:

Enlace+

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